Ciudad de México {Gema Villela Valenzuela y Lourdes Godínez Leal-Cimac


De acuerdo con estadísticas de la Secretaría de Salud, desde 1984 al 31 de marzo del 2016 se registraron en México, 2 mil 639 casos de niñas y niños que adquirieron el VIH por la vía perinatal.

Pese a que desde 1990 se establecieron acciones para la prevención perinatal con el programa institucional de atención integral a mujeres embarazadas seropositivas en el Instituto Nacional de Perinatología (INPer) que derivó en que años posteriores se establecieran metas específicas en programas para disminuir esta línea de transmisión, no se ha logrado el impacto de reducción.

Un artículo de la actual directora del Censida, Patricia Uribe Zúñiga, de la académica Griselda Hernández Tepichín y del médico Federico Javier Ortiz Ibarra, publicado en “25 años de Sida en México: logros, desaciertos y retos” -de la Secretaría de Salud- señala que aún cuando se impulsó una política de acceso a tratamiento antirretroviral y se cuenta con acceso universal gratuito a estos tratamientos, la infección perinatal persiste, y se incrementa.

A 2014 el número de estimado de mujeres embarazadas fue de 2 millones 292 mil 278, de ellas 95.2 por ciento recibió atención prenatal por un médico. En tanto, el número de embarazadas seropositivas que recibieron medicamentos antirretrovirales para reducir el riesgo de la transmisión vertical en el mismo año (2014) fue de mil 181, según el Informe Nacional de Avances en la Respuesta al VIH y el Sida en México, 2016.

El mismo reporte indica que sólo se tiene una estimación en el número de detecciones de VIH a embarazadas que sí acuden a control prenatal, cuyo número se ubicó en 2014, en 1 millón, 220 mil 768.

Para las y los especialistas, el riesgo de transmisión materno-infantil o vertical puede reducirse significativamente con enfoques complementarios de acceso a tratamiento antirretroviral para la mujer gestante y profilaxis al lactante, junto a la aplicación de prácticas seguras en el parto y lactancia.

Datos oficiales estiman que las mujeres con VIH que se embarazan tienen entre 20 y 45 por ciento de posibilidades de transmitir el virus a su hijo, si ésta no recibe alguna intervención comprobada que permita disminuir este riesgo a menos del 2 por ciento.

De acuerdo con la doctora Patricia Uribe en el mismo artículo , “el porcentaje de los recién nacidos que viven con VIH debería disminuir conforme aumenta la detección oportuna del VIH en las embarazadas y la cobertura de las intervenciones relacionadas con la prevención de la transmisión vertical y el uso de regímenes más efectivos”.

A 2014, el total de niños de 1 año a 14 años de edad que recibieron tratamiento antirretroviral fue de mil 940, según datos de la Secretaría de Salud y del Centro Nacional Para la Prevención y el Control del VIH y el Sida (Censida), en el Informe Nacional de Avances en la respuesta al VIH y el Sida, México, 2015.

Para lograr una verdadera reducción de la transmisión perinatal, Uribe Zúñiga, Hernández Tepichín y Ortiz Ibarra proponen un programa integral de prevención y atención de este tipo de infección, prevenir embarazos no planeados en mujeres con VIH o Sida, prevenir la transmisión del VIH durante el embarazo, parto y  lactancia materna y garantizar el acceso a tratamiento antirretroviral altamente efectivo a toda mujer embarazada y a su producto en caso de que hayan adquirido el VIH.

Otro factor a considerarse en la transmisión perinatal, es que hasta 2014 no se contaba en el país, con información disponible sobre “las características, factores asociados  y seguimiento que se hace de las madres y sus hijos que se han infectado con el VIH”, reporta el documento.

RECURSOS

Este año Censida reportó que se aprobaron 142 proyectos de las organizaciones civiles que trabajan temas relacionados con el VIH/Sida a los cuales se les destinaron 97 millones 641 mil 199 pesos.

De este monto, se asignaron 5 millones 343 mil 551 pesos a nueve proyectos relacionados con atención a mujeres embarazadas para evitar la transmisión perinatal.

Existen organizaciones civiles que acompañan a mujeres y sus hijos con VIH, como la Casa de la Sal, que es un albergue que atiende a niñas y niños con VIH desde hace 30 años.

En la actualidad el albergue La Casa de la Sal atiende a 2 niñas y cuatro niños cuyas edades oscilan entre los 11 a los 15 años y a una joven de 19 años a quien le han permitido permanecer ahí porque aún no gana lo suficiente para ser independiente.

También atienden a otros 150 niñas y niños con VIH, que viven con sus padres y madres, quienes han sobrevivido por los antirretrovirales, a ellos los apoyan con terapias psicológicas individuales y grupales.

Es el caso de Cintia quien tiene 25 años de edad. Ella aprendió a vivir con el diagnóstico del VIH después de que su madre falleció por Sida. Su padre quien también fue diagnosticado con el virus, decidió buscarle un albergue para que ella tuviera atenciones y cuidado para que no desarrollara el Síndrome de inmunodeficiencia Humana (Sida).

A la edad de 3 años su padre la dejó en el albergue La Casa de la Sal en donde dan alimentación, educación, atención psicológica y hogar a las niñas y niños que adquieren el VIH por transmisión perinatal y por violación.

Para Cintia, quien obtuvo el virus por esta vía, fue difícil aceptar y aprender a vivir con el virus. En entrevista con Cimacnoticias contó que cuando cumplió 8 años, la llevaron junto con otros niños del albergue a un rally en Cuernavaca, en donde de manera lúdica, un grupo de psicólogos les explicaron qué era el VIH, cómo se transmitía y que todos ellos tenían el diagnóstico positivo.

Cuando Cintia cumplió la mayoría de edad, tenía que salir del albergue porque ahí sólo reciben niñas y niños recién nacidos hasta que cumplen 18 años. Ella decidió ir a vivir con su abuela paterna, pero no tuvo una buena relación con sus tíos y tías, así que se fue a vivir con su novio con quien tiene 7 años de relación y ya cumplieron 5 años viviendo juntos.

La directora de La Casa de la Sal, Olivia Maldonado Velasco, dijo en entrevista que prevalece la discriminación hacia las niñas y niños con VIH, principalmente en el ámbito educativo. Contó que sabe de casos de madres y padres que cuando se enteran que sus hijos conviven con niños que tienen VIH piden que sean expulsados de la escuela, o amenazan con sacar a sus hijos, reacciones que están basadas en estigmas sobre la epidemia y en relación a quienes tienen la infección, afirmó.

De acuerdo con el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), las personas que viven con VIH/Sida son sujetas a diversos prejuicios. La Encuesta Nacional sobre Discriminación, señala que 36 de cada 100 personas no estarían dispuestas a que en su casa viviera alguien con VIH o Sida.

Hoy se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra el Sida, efeméride que surgió de la Conferencia Mundial de Ministros de Salud sobre Programas de Prevención del Sida, celebrada en Londres en enero de 1988.

Ahí, delegados de más de 140 naciones declararon unánimemente a 1988 como un año de comunicación sobre el Sida. La propuesta de la OMS para que esta actividad culminara en el Día Mundial del Sida, a ser observado el 1 de Diciembre de 1988, recibió el apoyo de la Asamblea Mundial de la Salud en Mayo de ese año y más tarde de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

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