Diseño Universal por las personas con discapacidad, una tarea no entendida en Baja California

Son siete principios en los que se debe dar el diseño universal: uso equitativo, uso flexible, uso simple e intuitivo, información perceptible, tolerancia al error, mínimo esfuerzo físico y adecuado (tamaño de aproximación y uso).

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Tijuana-BC | Isaías Plascencia-CdTj


La discriminación por motivos con discapacidad en Baja California es una constante que se vive en los cinco municipios de la entidad, esto como resultado de la mala planeación de las ciudades, la visión corta a largo plazo en cuanto a su urbanización y la nula aplicación de normas técnicas de libre acceso.

Son el desconocimiento, el desinterés, la ignorancia, la mala interpretación y el pragmatismo político lo que en parte han limitado o impedido el derecho de las personas con discapacidad de alcanzar la realización de una vida digna tal y como se marca en el Artículo 4o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos reformada el 24 de febrero de 2017.

La Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad establece que cualquier distinción, exclusión o restricción que tenga como propósito o el efecto de obstaculizar, menoscabar o dejar sin efecto el reconocimiento, goce o ejercicio o igualdad de condiciones, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales en cualquier ámbito es caer en el terreno de la discriminación.

Desde 1948 quedaron establecidos en los artículos 1o. y 2o. de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, los principios de igualdad y libertad entre todos y para todos, sin distinciones o condiciones por raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, por lo que esto es la base que sostiene el reclamo social gradual y progresivo para lograr áreas y sectores accesibles e incluyentes para todos, de ahí el diseño universal.

De acuerdo a la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (ONU, 2006), dicho término ha quedado conceptualizado como el diseño de productos, entornos, programas y servicios que puedan utilizar todas las personas, en la mayor medida posible, sin necesidad de adaptación de algo especializado.

En ese sentido el Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad a través de la Comisión de Política Gubernamental en Materia de Derechos Humanos especifíca que son siete principios en los que se debe dar el diseño universal: uso equitativo, uso flexible, uso simple e intuitivo, información perceptible, tolerancia al error, mínimo esfuerzo físico y adecuado (tamaño de aproximación y uso).

Si bien en lo ya hecho hace décadas y al menos hasta antes del surgimiento de la Convención, no resulta siempre posible generar los cambios que deriven en el cumplimiento del diseño universal, queda la oportunidad de una aproximación a partir de los ajustes razonables, en el entendido que son modificaciones y adaptaciones necesarias que no impongan una carga desproporcionada o indebida, algo que solo se lograría con voluntad política, gubernamental, empresarial y ciudadana.

Sin embargo, ahora y desde la publicación de las primeras recomendaciones de accesibilidad en México, así como las normas técnicas de libre acceso en Baja California, nada debe hacerse sin el seguimiento absoluto de la parte reglamentaria en la construcción de edificios, vialidades, rampas, escaleras y cualquier otra forma de espacio urbano, pero la realidad es adversa.

Además deben ya considerarse y aplicarse estos criterios en la instalación de semáforos, letreros, luminarias, en todo, hasta en el transporte público, restaurantes, salas de cine, museos, galerías, bibliotecas, sitios web, los servicios de salud, el sistema de imparticion de justicia, la educación y hasta el entorno laboral.

El no cumplir o hacer cumplir, implica caer en la discriminación una y otra vez por razones de discapacidad, algo que amerita una advertencia y hasta sanción para quien incumpla la parte que le correponda, en particular a las instituciones y los funcionarios que son los que deben velar en primera instancia por el respeto al derecho de una vida digna y con calidad.

Tecate, Ensenada, Playas de Rosarito, Mexicali y Tijuana requieren múltiples ajustes razonables y la urgente aplicación del diseño universal, pues es un hecho que mujeres y hombres de cualquier edad, con una o más discapacidades son discriminadas desde el amanecer, hasta el anochecer en esta tierra fronteriza, la puerta de entrada a México desde el llamado primer mundo, todo un escaparate de ilusiones y desilusiones.

El colocar rampas y asegurar los cajones azules de estacionamiento, no es, ni debe ser todo lo que la autoridad deba hacer para pretender haber cumplido con la normatividad y con ello los derechos de las personas con discapacidad, que también son bajacalifornianos y mexicanos al igual de quien está en la función pública.

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