“Descomunal inocencia”, suponer que la elección de 2018 será legal

El autor es Co fundador y miembro del PRD

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Ciudad de México | Manuel Guerrero

Señor director:
 
Participar votando y pensar que la elección de 2018 será legal y democrática, así como que pudiese generar un cambio positivo en este país, es una descomunal inocencia o una inimaginable inconsciencia de un sector de la sociedad que no percibió la turbiedad del pasado proceso electoral en el Estado de México y Coahuila.
 
En 2018 el PRI y los demás deshonestos partidos políticos ngirán competir en las 30 elecciones a efectuarse con las reglas de un Instituto Nacional Electoral (INE) cuyos consejeros, en los recientes comicios, omitieron ejercer sus facultades respecto de la turbiedad del proceso electoral en dichos estados, no obstante el inconmensurable daño y atraso integral que esa deleznable omisión causará a esta generación y a las futuras.
 
La clase gubernamental, que durante décadas se ha beneciado del poder político, del presupuesto y de las riquezas de la nación, simulará una vez más participar democráticamente en la farsa electoral a cambio de conservar o ampliar el coto de poder y de recursos de la nación que tiene asignado.
 
Ningún país, familia, persona, institución o empresa puede esperar un verdadero desarrollo económico, democrático y de respeto a los derechos humanos, con un INE como el que padecemos los mexicanos, con una irrefrenable impunidad ocial, sin organismos autónomos de procuración y administración de justicia y, por supuesto, sin la garantía de un verdadero estado de derecho, donde haya juzgadores imparciales que sirvan con honestidad a la sociedad, y no el pacto de impunidad que –es notorio– está establecido entre gobernantes, legisladores, juzgadores, poderes fácticos y trasnacionales.
 
Serán miles de millones de pesos lo que le costará a la sociedad la farsa política que ya se inició. Lo cierto es que la dictadura de la impunidad que padecemos como régimen político, continuará con cientos de personas de la clase gubernamental enriquecidas de forma ilícita y con impunidad garantizada, a menos que haya acciones que demuestren tangibles e inmediatos cambios en la procuración y administración de justicia y el respeto a la democracia, empezando con la renuncia y denuncia de los consejeros del INE, con un scal anticorrupción autónomo, con un Consejo de la Judicatura Federal autónomo y electo por la sociedad, con la desaparición del fuero a legisladores y gobernantes, incluido el actual Ejecutivo federal, así como con organismos internacionales interviniendo en la defensa de los derechos humanos de los mexicanos.
 
Sin acciones tangibles que prueben un estado de derecho que funcione de inmediato, es inútil pensar en el triunfo de un futuro presidente que no surja del PRI. Eso lo saben las cúpulas de los partidos políticos, sus probables candidatos y los organismos electorales que supuestamente garantizarán las elecciones de 2018, quienes –de no realizar profundos cambios y denuncias en lo que a ellos respecta– serán cómplices de un gran crimen a la mayor parte de la sociedad.
 
Insisto, el proceso electoral de 2018 será una farsa de miles de millones de pesos y miles de horas desperdiciadas, de no darse acciones inmediatas que prueben un cambio democrático y la existencia de un verdadero estado de derecho.
Atentamente
 
Manuel Guerrero Ramos
Co fundador y miembro del  PRD

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