El 68 nos dejó claro que siempre se debe escuchar la voz de los jóvenes

•El 2 de octubre es más que una fecha. Es el referente que tenemos en la historia de México para rememorar, para recordar siempre que el futuro, representado por los jóvenes, no se trunca, no se ensombrece, dijo durante el Coloquio el 68 y su impacto en materia de derechos humanos.

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El movimiento estudiantil del ’68 nos dejó claro que siempre se debe escuchar la voz de los jóvenes y que jamás deben cerrarse los canales de comunicación, pues siempre es posible abrir espacios de diálogo y concordia, afirmó el Ministro Luis María Aguilar Morales, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y del Consejo de la Judicatura Federal (SCJN).

Durante la inauguración del coloquio El 68 y su impacto en materia de derechos humanos organizado con motivo del 50 Aniversario del 2 de octubre de 1968, el Ministro Presidente sostuvo que los mexicanos tenemos el compromiso de mantener en la memoria la noche de Tlatelolco y los sucesos que se recuerdan año con año, para que no se repitan.

“La juventud es fuente eterna de creatividad, dinamismo y transformaciones. El 68 nos dejó claro que siempre se debe escuchar la voz y el eco de la voz de los jóvenes. Que jamás deben cerrarse los canales de comunicación. Que siempre es posible abrir espacios de diálogo y concordia. Que en los cauces institucionales puede fluir cualquier inconformidad para la construcción del México incluyente y en paz que todos deseamos”, dijo en el Área de Murales del Alto Tribunal.

El 2 de octubre es más que una fecha. Es el referente que tenemos en la historia de México para rememorar, para recordar siempre que el futuro, siempre representado por los jóvenes, no se trunca, no se ensombrece, manifestó ante José Woldenberg, ex presidente del entonces Instituto Federal Electoral; la escritora Sandra Lorenzano, el investigador Rolando Cordera y los asistentes a la conmemoración.

El Ministro Aguilar Morales aseveró que el movimiento del 68 fue un parteaguas en la historia política y cultural de México, y que de él se derivó un avance sustancial innegable en el terreno de los derechos humanos, por lo que tanto la SCJN como el Poder Judicial de la Federación en su conjunto no quisieron que el cincuentenario del 2 de octubre pasara desapercibido.

“Por ello, estamos hoy aquí para hacer un recuento de la herencia política, social, cultural y jurídica del movimiento de 68, así como el desarrollo de los derechos humanos que comenzaron a hacerse efectivos pocos años después”, explicó.

Afirmó que el ‘68 fue crucial para la juventud del mundo, pues los jóvenes se reconocieron como un sector capaz de movilizarse y de contagiar al mundo con su conciencia crítica, y que el medio siglo que ha transcurrido, permite, con una amplia mirada retrospectiva, valorar todo lo que se generó después de los movimientos de Francia, España, Checoslovaquia, Estados Unidos y México.

“Aunque estábamos lejos de un fenómeno de globalización como el que hoy vivimos, la chispa europea y estadounidense llegó a México con novedades culturales y movimiento de conciencias. No podemos dejar de considerar la importancia que tuvieron todos los pensadores europeos de los años 50 en la gestación de las inconformidades del 68”, destacó.

Recordó que los años 60 inauguraron un camino de transformación de los conceptos de familia, sexualidad y reproducción, así como una redefinición de lo público y lo privado, pues se empezó a cuestionar el rol de los géneros; en el ámbito familiar aparecieron las uniones libres como alternativas al matrimonio, la sexualidad se desligó de la reproducción y el divorcio perdió su condición de excepcional.

“Nada más importante para los derechos de las mujeres en México que la reforma del 74 que declaró el principio de igualdad ante la ley, pero también el derecho a decidir de manera libre, responsable e informada sobre el número y espaciamiento de los hijos”, recordó el Ministro Presidente.

Por aquellos años, precisó, también se hizo evidente la indiferencia hacia las personas en situación de vulnerabilidad por sus preferencias sexuales, pues, a partir de la represión de Stonewall, en1969, inició la lucha por los derechos de la población LGBTI, y la búsqueda de igualdad y no discriminación así como del reconocimiento de la dignidad humana y el libre desarrollo de la personalidad para este sector de la población.

También en esta época se hicieron visibles los privilegios de los países desarrollados a costa de los subdesarrollados; se empezó a cuestionar la naciente sociedad de consumo y a cobrar conciencia de los daños que la humanidad estaba provocando al ambiente a partir del abuso en la explotación de los recursos naturales, mientras en Estados Unidos, el movimiento por las libertades civiles y la no discriminación que encabezaba Martin Luther King estaba en su apogeo, al igual que la creciente oposición a la guerra de Vietnam y el nacimiento de la cultura antibélica, resaltó.

En varios de los países que tuvieron movilización de jóvenes, también estaban latentes inconformidades laborales cuya solución se había postergado, dijo, y citó como ejemplo las protestas en Francia e Inglaterra, así como las inconformidades de los médicos, los electricistas, los trabajadores petroleros y los ferrocarrileros en México.

El Ministro Presidente aseguró que no se puede pensar en la gran reforma política de 1976-77 sin el 68 y que nadie pone en duda la importancia del movimiento en el avance de la democracia, de la libertad de expresión y manifestación de las ideas en México, así como en la ampliación de ofertas para la educación superior.

“Posiblemente, algunas de las transformaciones jurídicas se hubieran tenido que dar en algún momento pero el movimiento del 68 sirvió como precipitador de los cambios. Hoy vivimos en un país diferente, con nuevas necesidades y nuevos retos. La tarea de hoy es diferente a la de hace 50 años, pero el compromiso es el mismo: seguir avanzando en la agenda de los derechos, particularmente de quienes por décadas tuvieron negados u obstaculizados sus derechos”, expuso.

Por ello, desde la sede de la SCJN, la máxima instancia jurisdiccional, ratificó el compromiso del Poder Judicial de la Federación a seguir abonando para garantizar el pleno acceso a la justicia, independientemente de la edad, sexo, condición social, preferencias u orientación sexual, estado civil, raza, credo religioso o salud o nacionalidad, como lo ordena el artículo primero constitucional.

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