Difícil que trabajadoras del hogar se afilien al IMSS, en Chiapas

Los patrones se resisten y ellas tienen miedo de iniciar el trámite | Autoría: Itzel Grajales

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En Chiapas difícilmente tendrá éxito el programa piloto que lanzó el gobierno federal para que las trabajadoras se afilien al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), consideró Isabel Sánchez Sánchez, representante en la entidad del Centro de Apoyo y Capacitación para Trabajadoras del Hogar, organización presente en nueve estados del país.

De acuerdo con las reglas de operación del proyecto, el patrón o los patrones que den su consentimiento aportarán una cuota mensual adicional al salario; mientras que la empleada pondrá otra parte, y otra más el gobierno de México, para formar una mezcla de recursos tripartita.

El objetivo es que este sector tenga acceso a atención médica, hospitalaria y farmacéutica, pensión por invalidez y vida, fondo para el retiro y guarderías; una lista de servicios que Sánchez consideró necesarias, porque las trabajadoras del hogar diariamente están en riesgo de sufrir accidentes y la mayoría no tiene capacidad económica para hacer frente a una emergencia por enfermedad.

“Es un derecho que desde hace mucho tiempo nos debían. Tener IMSS sí nos beneficia porque, además, muchas madres solteras pueden contar con guardería, y eso es una gran ventaja para que puedan salir a trabajar con confianza”.

Sin embargo, lamentó que a unos días del arranque de este programa, en la entidad tanto los patrones como las trabajadoras se resistan a realizar el trámite. Los primeros porque creen que contraviene a sus intereses económicos, y las segundas, por miedo a ser despedidas o a que les reduzcan el salario.

“Es un problema de conciencia, porque a veces (ellas) no creen que tienen derecho a estos beneficios como cualquier otro trabajador, y los patrones les dicen que les están haciendo un favor al darles trabajo”.

Esclavitud moderna

Pero la realidad es que muchas trabajadoras del hogar son esclavizadas: laboran más de 12 horas al día; realizan más de una actividad: entre la limpieza, la preparación de alimentos, el cuidado de niños y personas de la tercera edad; algunas no reciben un sueldo y ni siquiera gozan de un día de descanso. Aunado a que en cualquier momento pueden ser “corridas”.

En Chiapas el retrato es mucho más cruel, señaló la activista. Porque hay niñas y jóvenes de las comunidades indígenas que son “adoptadas” por familias que les dan techo y comida a cambio de hacerse cargo del hogar, sin descanso ni posibilidad de tener un proyecto de vida propio.

“Eres como de la familia, pero en realidad no. Todos los días de la semana, desde las cinco de la mañana y hasta las 11 o 12 de la noche, se encargan de la casa. Se aprovechan porque son indígenas y provienen de lugares tan pobres, que hasta ellas se sienten agradecidas de tener dónde dormir o de recibir un pago, como si no fuese su derecho”.

Por esta situación la mayoría no quiere realizar trámite: “les da miedo” que el patrón no sólo les niegue la firma de autorización, sino que tome la solicitud como pretexto para cargarles aún más el trabajo o despedirlas, algo que para algunas sería grave, porque no tienen a dónde ir ni otras oportunidades de obtener un sustento, subrayó Sánchez.

Pese a lo anterior, opinó que es necesario que el gobierno no dé marcha atrás, sino que se esfuerce aún más para que la imagen de la trabajadora del hogar cambie en el país, y no sea vista como parte de una clase social inferior, sino que sea tratada con respeto.

SEM/ig/sj

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