¡Alto a la violencia contra las mujeres!, un grito desde Tijuana

¡Vivas nos queremos!, ¡las queremos vivas!, ¡saquen sus rosarios de nuestros ovarios!

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Tijuana-BC {Isaías Plascencia-CdTj


Un alto contundente contra la violencia de género se escuchó la noche del viernes de Tijuana desde la catedral hasta el parque La Ocho, luego que diversas voces al unísono expresaron su reproche a todo tipo de acción agresiva, corrupta, machista y heteropatriarcal.

En el marco del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, integrantes de varias agrupaciones feministas, así como defensoras de los derechos humanos se congregaron en la explanada frente al templo católico en la zona Centro, espacio en el que mostraron decenas de fotografías de jóvenes desaparecidas.

Consignas y feminicidios

Canto y declamación se fusionaron en memoria de las víctimas de un sistema político y social que no ha podido detener los feminicidios, ni hacer justicia por todas aquellas que han sido privadas de su vida, tranquilidad o libertad.

Una piñata en alusión al machismo mexicano, un ataúd por las que ya no están y una ofrenda por quienes les fue arrebatada su existencia ante la intolerancia, el odio y el crimen de estado estaban ahí como parte de la escenografía de una obra de teatro nada ficticia, nada imaginativa, todo en tiempo real.

Hombres

Algunos hombres curiosos se acercaron, vieron, escucharon, se retiraron, otros se quedaron. Más de uno molesto llegó, gritó, retó e insultó a las activistas complementando la evidencia de la lucha que en múltiples ciudades del país se estaba dando en ese momento.

Ahí estaban desde las tres de la tarde haciendo ruido, llamando la atención con verdades, cifras y nombres, para que una vez caída la noche levantaran todo después de haber emitido una serie de recomendaciones prácticas de defensa personal contra el abuso físico y sexual, sí, frente a la histórica catedral.

La marcha

Con veladoras, cruces rosas y pancartas se encaminaron hacia la calle Primera para dar inicio a la marcha, nada silenciosa, necesitan ser escuchadas por ellas y por todas.

En sentido contrario sorpresivo, sin temor y con todo derecho surcan el trayecto entre los automóviles por un tramo de la zona Norte, donde la mujer ha sido ultrajada, violentada, estereotipada y estigmatizada.

¡Vivas nos queremos!, ¡ni una más, ni una más, ni una asesinada más! ¡vivas las queremos!, ¡saquen sus rosarios de nuestros ovarios!, así se escuchaba una y otra vez por la avenida Revolución, frente a los turistas, las familias, los conductores, empleados y comerciantes.

Ocuparon un carril, lento el tráfico se puso pero no hubo reclamos, sí reproches y burlas una vez más de algunos hombres que con cerveza en mano gritaban y emitían el clásico silbido con el que aseguran demostrar su virilidad hacia la mujer.

La policía

Agentes municipales se acercaron, el arco monumental al fondo se veía ya. Preguntaban de qué se trataba, quién encabezaba. No hubo más que apoyar la caminata, nada las podía detener, tenían que llegar, por ellas y por todas.

Permiten o facilitan el libre tránsito, escoltan y les abren paso semáforo a semáforo hasta la calle Ocho donde doblan hacia su derecha, ahora por la banqueta y cansadas, pero con el ánimo entero alcanzan su meta el parque de La Ocho.

Llegaron

Depositan su carga emocional, es un triunfo colectivo, lo lograron, colocaron las cruces rosas, las fotos y expresaron su dolor de manera oral, su reclamo, rechazo y compromiso de seguir juntas adelante.

Un machista más al final de todo

La piñata del machista es apabullada frente a alguien, un peatón curioso que en esta se reflejaba, retador, hombre que incomprendía su aparente comprensión hacia la mujer para terminar siendo una vez más la razón del 25 de noviembre. Intolerancia pura.

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