Al filo de la realidad

En blanco

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Tijuana-BC | Jorge Sierra Ríos


Estacionado en el choro populista de que todo el mundo le ha estado viendo la cara de chino a los Estados Unidos y que por sus “destos” en este mismo instante, Mont Blanc en mano, esa ventaja termina de un plumazo, el presidente Trump avanza envuelto en su retórica populista-incendiaria contra medio mundo, (nada más medio, tampoco come lumbre), en especial contra México.

Pero como en todo discurso populista hay una gran dosis de mentira y de engaño calculado, no hace falta más que echarse un clavado en cualquier página de la historia moderna para caer en la cuenta de que no es y no ha sido más que todo lo contrario; sobre todo en el caso de nuestro país muy en especial.

A partir de la llegada a México de Joel Roberts Poinsett en 1825 como agente diplomático una vez consumada nuestra independencia, la ventaja ha sido siempre para los ventajistas, es decir, para ellos, para los norteamericanos.

Este singular personaje, botánico destacado por cierto, vino con la instrucción clara y precisa de sacar la máxima ventaja de nuestra precaria situación y de sembrar la discordia y la división en nuestro territorio, simiente que pavimentaría la lógica expansionista del vecino del norte y le facilitaría las cosas un poco más adelante; de la praxis política de Poinsett surgirá la división decimonónica entre liberales y conservadores que consumiría inútilmente gran parte de nuestro terrible siglo XIX, y cuyo origen es el mismo de la fundación del Rito de York, Logia Masonica que sirvió como sucursal del pensamiento liberal norteamericano establecida en nuestro territorio gracias a los buenos oficios de quién al final de su aventura mexicana, para no irse con las manos vacías, ya que Iturbide no accedería a venderle los territorios que unas décadas después nos arrebatarían por la fuerza, se llevó en las alforjas nuestra flor más mexicana, La Flor de Noche Buena, para registrarla a su vez con su apellido en los anales de la botánica, está planta sería conocida por la posteridad como La Poinsettia y acompañaría, a partir de entonces, las navidades en  la Unión Americana.

En definitiva Poinsett marca y define el derrotero de lo que será la historia de México a partir de su visita, así de sencillo, es el antes y el después.

A partir de ahí la lista de agravios es larguísima y penosisima, con episodios más álgidos unos que otros dependiendo de la rienda del mandamás gringo.

La verdad sea dicha, sin capilares en las papilas gustativas, en el último juego jugado entre nuestros dos naciones, el del neoliberalismo y globalización a través del TLC, a nosotros nos toco bailar como siempre, con la más fea, pero a raíz de ello ahora viene lo dramático en verdad al tener que encarar una nueva etapa de intervencionismo ofensivo y despótico con una mano atrás y otra adelante, en condiciones de franco retroceso en todos los sentidos, similares a la vividas en el México de la post-revolución.

La Era Trump, con o sin Trump al frente, representará una de las páginas más oscuras en nuestra experiencia binacional, además, inaugura un nuevo ciclo en un mundo que se enfila raudo y veloz a una experiencia histórica que seguramente dejara una huella profunda en el alma de la humanidad, este será uno de las etapas más difíciles de la historia del hombre y nos tocara verlo desde barrera de primera fila y sin palomitas.

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