Ciudad de México | Cimac


El Juzgado Segundo de Distrito con residencia en Puebla, condenó a cinco años y tres meses de prisión a José Montaño, uno de los policías estatales de Puebla responsables de la tortura física y psicológica contra la periodista Lydia Cacho, en diciembre de 2005, durante su detención y traslado, de Quintana Roo a Puebla.

En un comunicado, la Fiscalía Especial para la Atención a Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (Feadle) dependiente de la Procuraduría General de la República (PGR), informó que-después de 9 años en esta instancia- obtuvo la sentencia pues se acreditó la tortura contra la comunicadora durante su detención en 2005, por la denuncia que ésta hizo contra el empresario textilero Kamel Nacif Borge, a quien señaló de encabezar una red de pederastia.

Lyda Cacho, quien ha recibido diversos y múltiples galardones por su trabajo periodístico, recorrió un arduo camino en la justicia mexicana para que sus torturadores fueran sentenciados. Sin embargo, pese a que su caso llegó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación en 2006, ésta determinó un año más tarde, en 2007, que no existieron violaciones graves a sus Derechos Humanos y por lo tanto descartó la hipótesis que había mantenido la periodista, de que el entonces gobernador, Mario Marín, “confabuló” en contra de ella conjuntamente con Kamel Nacif, para su tortura y detención.

Cabe recordar que Lydia Cacho Ribeiro presentó en marzo de 2006 dos denuncias: ante la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Relacionados con actos de Violencia en Contra de las Mujeres (Fevim) y la Especial para delitos cometidos contra periodistas (Feadle), ambas de la Procuraduría General de la República (PGR).

Las denuncias fueron contra el gobernador priista de Puebla, Mario Marín, y el empresario textilero Kamel Nacif; contra la procuradora de Justicia de Puebla, Blanca Alicia Villeda; contra la jueza Rosa Celia Pérez González, y los policías judiciales que participaron en su detención y la torturaron durante el traslado de Cancún a Puebla. Las acusaciones fueron por cohecho, tráfico de influencias, abuso de autoridad, tentativa de violación, falsedad de declaraciones y tortura.

Sin embargo, la denuncia ante la Fevim, encabezada entonces por Alicia Elena Pérez Duarte no concluyó, por lo que ésta pasó, en 2008, a la Feadle.

El 15 de mayo de 2008,  la autoridad judicial mexicana, en una estrategia para evitar que la periodista denunciara su caso en instancias internacionales de Derechos Humanos, giró órdenes de aprehensión contra los policías judiciales poblanos Verónica Chávez Cruz; Irene Arteaga Rangel; Jesús Pérez Vargas y José Montaño, todos ellos implicados en la detención y traslado de Lydia Cacho el 16 de diciembre de 2005.

Desde 2006, la periodista autora de “Los Demonios del Edén”, “Memorias de una infamia” y “Esclavas del poder”, entre otros, ha sido galardonada con varios reconocimientos. En ese año recibió el premio “Yo Dona”, por la mejor labor humanitaria que otorga el periódico “El Mundo”, de España a través de su revista Yo Dona.

En el mismo año también obtuvo el premio Francisco Ojeda al valor periodístico y el premio Sergio Méndez Arceo por la defensa de los Derechos Humanos.

En 2007, recibió los premios: Ginetta Sagan de Amnistía Internacional (AI); de la Fundación Internacional de Mujeres en los Medios, el premio Mundial Valentía en el periodismo 2007 y obtuvo de Human Rights Watch la beca Hellman/Hammett, en reconocimiento a las y los periodistas por la valentía con que enfrentaron la persecución política.

En mayo de 2008 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) le dio el Premio Mundial UNESCO Guillermo Cano de Libertad de Prensa, por su trabajo de denuncia periodística contra una red de pederastia en México.

Durante este mismo mes la Unión de Periodistas de Valencia la galardonó con el Premio Internacional Libertad de Expresión 2008.

En ese mismo año recibió la beca Tucholsky de manos de la ministra sueca de Cultura Lena Adelsohn, con quien la periodista mexicana se reunió para presentar, ante un foro, su ponencia sobre libertad de expresión y en 2009 recibió el reconocimiento “Hermila Galindo”.

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