Mantendrá Unesco su objetivo en 2018, cambiar al mundo a través de la educación

Las adolescentes y mujeres jóvenes indígenas como Francisca harán valer su derecho a la educación

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Nueva York | ONU

De Somalia a Guatemala, de Jordania a Tailandia, la labor y los esfuerzos llevados a cabo por la UNESCO se han nutrido de historias que inspiran a todo el mundo en cuanto al poder transformador de la educación. Detrás de cada hecho y cada cifra en materia de educación y de los logros alcanzados en pos de la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, existen personas reales alrededor del mundo que ven, día tras día, cómo cambia su suerte gracias a las oportunidades que brinda el aprendizaje.

En Somalia, Fardowsa, de 17 años de edad, es una de las mujeres que se han beneficiado con el proyecto de lectoescritura y adquisición de capacidades para toda la vida llevado a cabo por la UNESCO. “Desde que aprendí a leer y a escribir soy una persona diferente”, afirmó. “Mi familia me confía sus negocios porque sabe que sé contar el dinero y efectuar transacciones comerciales gracias a los conocimientos adquiridos en el marco de este programa”.
En Pakistán, Shehzad, de 7 años de edad, asiste a una escuela apadrinada por la UNESCO en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa. En esta región remota del país, su comunidad padece desde hace tiempo catástrofes naturales y desplazamientos humanos internos que han agravado, por lo que se han incrementado las dificultades que ya existían en la región en cuanto al acceso limitado a los servicios básicos. La UNESCO ayuda a promover la educación inclusiva en las regiones aisladas de Pakistán para que los niños como Shehzad tengan acceso a una educación de calidad

En Kenya, un proyecto de la UNESCO tiene como objetivo promover la educación sanitaria de los estudiantes y jóvenes en el asentamiento informal de Kibera, en Nairobi, al proporcionar datos concretos sobre la salud en las escuelas. Linda nació y creció en Kibera, uno de los barrios de mayor extensión y densidad de población de Kenya. “La vida aquí es muy dura”, afirmó. Como muchas de las jóvenes de su entorno, esta mujer joven no tuvo la oportunidad de completar sus estudios secundarios debido a un embarazo inesperado. Ahora tiene una segunda oportunidad.

En Tailandia, la UNESCO lleva a cabo un proyecto de alfabetización móvil para niños no escolarizados con el objetivo de proporcionarles una educación de calidad a los niños marginados a lo largo de la frontera entre Tailandia y Myanmar, mediante dispositivos móviles de aprendizaje y de TIC. Chit Ko, de 13 años de edad, quien se ha beneficiado con este proyecto, es hoy día no sólo el mejor de su clase, sino que también terminó entre los mejores en los exámenes nacionales.

© UNESCO

En Jordania, un programa de becas de la UNESCO alienta a una estudiante discapacitada para que siga realizando su sueño. “Veo este programa como una gran oportunidad; a pesar de mi estado de salud, podré conseguir un trabajo después de completar el curso”, explicó Hadeel, de 21 años de edad. “Esta oportunidad me ha ayudado a continuar mis estudios y me ayudará a conseguir un empleo”.

Este programa de becas también permitió a Mustafa continuar sus estudios de ingeniería civil. “Este programa ha representado para mí una oportunidad única”, afirmó el estudiante sirio quien llegó a Jordania en 2012.

© UNESCO Abuja – Learners attend a digital literacy class in Cross River State

En Nigeria, el proyecto de la UNESCO “Revitalización de la alfabetización de jóvenes y adultos” (RAYL, por sus siglas en inglés) puso en marcha un plan piloto de alfabetización digital para combatir la alta tasa de analfabetismo en el país. El proyecto tiene como objetivo brindar competencias básicas en lectoescritura a los adultos y jóvenes que han sido excluidos del sistema de educación formal. “Yo dejé de asistir a la escuela en cuarto grado”, afirmó Atim, un joven que comenzó a tomar cursos de lectoescritura digital. “Ahora sé leer correctamente, contar mi dinero y entregar los recibos a mis clientes”, añadió.

En Guatemala, Francisca no tuvo otra opción que abandonar la escuela al llegar al tercer grado. Comenzó a trabajar en el campo y a ocuparse de sus hermanos y hermanas para ayudar a sus padres. Las adolescentes y mujeres jóvenes indígenas como Francisca harán valer su derecho a la educación mediante el establecimiento de dos centros Malala de la UNESCO, en Totonicapán, en el marco de un nuevo proyecto que será presentado en 2018.

Durante el nuevo año la UNESCO continuará su misión con el objetivo de cambiar las mentalidades y los medios de subsistencia gracias al poder de la educación, como la ha hecho durante los últimos 72 años.

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