Nueva York | Beatriz Barral-ONU


Mientras las naciones más ricas del mundo debaten sobre política migratoria, Uganda se ha convertido en uno de los países del mundo que más refugiados acoge. A Uganda llegan, cada día, 500 personas, huyendo de la guerra y la persecución en países vecinos.

El Alto Comisionado para los Refugiados, Filippo Grandi, se encuentra de visita en el país y desde allí ha alabado la política de “fronteras abiertas”.

El país alberga casi un millón y medio de refugiados. La mayoría han huido del conflicto en Sudán del Sur, pero también llegan desde la República Democrática del Congo y Burundi. Es la mayor población de refugiados de África y la mitad de ellos son niños. En algunos distritos, los refugiados suponen el 50 por ciento de la población.

“Casi 500 personas llegan cada día a Uganda. Se les permite entrar y reciben protección, pueden moverse libremente, trabajar, acceder a servicios básicos; las fronteras están abiertas”, detalló Grandi. La mayoría de los refugiados en Uganda no viven en campamentos. Las familias reciben terrenos donde pueden vivir y cultivar.

Grandi también advirtió de que las comunidades de acogida necesitan apoyo.   Para que la convivencia sea lo más harmoniosa posible, ACNUR apoya al gobierno en la construcción de infraestructuras como clínicas y pozos de agua.

“La gente quiere volver a casa. Pido una vez más a los líderes de Sudán del Sur, ‘por favor hagan las paces'”, dijo Grandi que se emocionó con la historia de un hombre que ha tenido que refugiarse en Uganda en cuatro ocasiones durante su vida.

 

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