La rutina del campo de refugiados de Za’atari, en Jordania, se vio interrumpida este fin de semana por la visita de Angelina Jolie. La embajadora de buena voluntad de ACNUR acudió a conocer la situación de los 80.000 sirios que se refugian allí tras tener que dejar su país por la guerra.

Jolie pidió que cualquier solución al conflicto respete los derechos humanos y la dignidad de todos los sirios, incluyendo la de los más de cinco millones y medio que se refugian en otros países.

“Nunca debemos olvidar que la guerra comenzó por la demanda de los sirios de mayores derechos humanos”, dijo en una conferencia de prensa en el campamento. “La paz en el país debe basarse en eso. No puede basarse en la impunidad de tener a los civiles como objetivo, de bombardear escuelas y hospitales, de usar bombas de barril, torturas, armas químicas y violaciones como armas de guerra”.

Jolie lanzó un mensaje a la comunidad internacional. “Por encima de todo, por favor provean el liderazgo y la fuerza necesarios para negociar un final con principios a esta guerra sin sentido, sin sacrificar la dignidad y los derechos humanos de las familias sirias. Eso no es negociable”.

La actriz habló con varios de los ocupantes del campo. Abu Suhaib huyó de la provincia de Dara’a en 2013. Tiene 40 años y seis hijos. “Todo lo que quiero es vivir en un lugar donde puedan estudiar, convertirse en ingenieros o médicos, y servir al país que los acoja con honor y lealtad”, dijo. “Por lo que vamos, es difícil tener esperanza en que Siria vuelva a ser como era antes”.

A Jolie le acompañaban dos de sus hijas: Zahara, de 13 años, y Shiloh, de 11. Las jóvenes conocieron a un grupo de chicas sirias en un centro de ACNUR a donde acuden para continuar con su educación cada día después de la escuela. “Mis hijas Zahara y Shiloh me pidieron venir conmigo”, dijo Jolie. “Han pasado tiempo hablando y jugando con niñas de su edad que han tenido que dejar sus casas, que tienen familiares muertos o desaparecidos y que están lidiando con el trauma y la enfermedad pero que al final son sólo niñas, con las mismas esperanzas y derechos que los niños de cualquier otro país”.

Falta de fondos

Tras casi 7 años de conflicto, más de seis millones de personas están desplazadas dentro de Siria y cinco millones y medio han huido del país, creando la mayor crisis de refugiados desde la II Guerra Mundial. La mayoría de los refugiados han gastado todos sus ahorros y ahora viven con menos de 3 dólares al día. Muchas familias no tienen suficiente comida, cada vez hay más niñas obligadas a casarse y muchos sirios se enfrentan a otro invierno prácticamente a la intemperie.

Jolie denunció que el año pasado ACNUR recibió la mitad de los fondos que necesitaba y este año, de momento, sólo tiene un 7% de lo requerido.

“No hay nada más devastador para el personal de ACNUR que no ser capaz de dar a la gente la ayuda que necesitan y merecen”, concluyó.

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